


Con las frias nevadas llegan las nostalgias blancas, esas nostalgias que nos conducen a la ternura , a la meditacion, al relax y sobre todo a la reflexión. Contemplando desde la ventana de mi despacho, observo a los niños juguetear...en ellos se nota la inocencia, la alegría; en sus risas carcajeantes -mientras se tiran bolas de nieve unos a otros - se denota una inmensa felicidad.
Mientras observo a ellos, justito al lado de un edificio observo a un pequeño y aterecido de frio perrillo, es entonces cuando me recuerdo de " Mi pequeña Selva ", aquella mi compañera que fué durante once años, mi fiel amiga..... la que nunca protestó, la que siempre acudia a mi vera y lamia mis manos.... aquella que alzaba su mirada hacia mis ojos cuando precisaba " hacer sus necesidades " moviendo su rabito, y nada mas me colocaba la cazadora para llevarla a la calle, se volvía loca de contenta, dando giros a si misma...dando saltos ....corriendo de un lado a otro del pasillo.
¡ Cuanto te extraño !...¡ Selva Querida !.